El 12 de septiembre de 2009, dos jóvenes de 17 y 18 años mataron a Dominik Brunner, un hombre de cincuenta años, a puñetazos y patadas en un andén de cercanías de Solln, un barrio periférico de la ciudad bávara de Munich.
¿Otro caso ejemplar y prueba de la delincuencia juvenil y del embrutecimiento de la sociedad? — Vamos a ver:
Dos delincuentes juveniles conocidos, Markus Sch. y Sebastian L., molestan a cuatro alumnos en un tren saliendo del centro de Munich. Los insultan y los amenazan con el fin de sacarles dinero por la fuerza. El tren está lleno de pasajeros, pero el único que reacciona es el hombre de negocios Dominik Brunner: llama a la policía por su móvil y se enfrenta a los jóvenes, protegiendo así a los niños intimidados.
En la estación de Solln Brunner y los cuatro alumnos se bajan del tren. Markus y Sebastian les siguen. Minutos más tarde y después de una pelea grave, Dominik Brunner yace en el andén, inmóvil y desmayado, falleciendo poco depués en una clínica. La policía detiene a los dos jóvenes el mismo día.
El caso de violencia incomprensible escandalizó a la sociedad alemana. A los pocos días, el lugar de los hechos se llenó de ramos de flores y velas, el entonces presidente de la República Horst Köhler le concedió el Bundesverdienstkreuz al héroe nacional Dominik Brunner, y se creó la Dominik Brunner Stiftung, fundación que apoya a las personas que se veen en apuros tanto financieras como sanitarias por su actitud altruista.
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Casi un año más tarde, Sebastian L. y Markus Sch. se deben de justificar por homicidio ante un tribunal penal en Munich. Durante el registro de pruebas se demuestra, que fue Dominik Brunner que le aplicó el primer golpe a Markus, uno de los procesados. También se constata que la causa de la muerte de Brunner no fue consecuencia directa de los traumatismos sufridos sino un fallo cardíaco. Un informe médico revela que la víctima habiá sufrido de una afección cardíaca, que tenía el corazón ampliado.
Los hechos empiezan a relativizarse, aunque una testigo joven puede atestiguar que Markus, pateándole a Brunner, lo amenazó gritando: «¡Te voy a matar! ¡Te mato!»
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Hoy, el día 6 de septiembre de 2010, el juez proclama los veredictos: Markus Sch. se condena a nueve años y diez meses de cárcel por asesinato por motivos viles, Sebastian L. a ocho años por lesiones con resultado de muerte. El tribunal aplicó el derecho penal de menores, quedando sólo unos pocos meses debajo de las penas máximas en ambos casos.
Imágenes: Sebastian L., Markus Sch., Dominik Brunner
06/09/10
El estrecho sendero del valor cívico
Palabras clave:
gente,
legislación,
pelotas,
sociedad
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